Cultura
A caballo, al ‘Jardín de sueños’
20 de diciembre, 2010
“Maiquel va al ‘Jardín de sueños’/, en un caballo montado”. Así se expresa este niño, en sencillo poema, dedicado al Jardín de sueños, un proyecto de salud incluido en el Centro de Rehabilitación de Equinoterapia.El niño de ocho años, que sufre padecimiento psicomotor, pero con mucha sensibilidad para la poesía, agradece el empeño del personal asistencial y especialmente a los Instructores de Arte.
Jardín de sueños, es un sistema de acciones asociadas al bienestar de los niños con limitaciones físicas, que tienen sueños, que aquí, los especialistas pretenden rescatar. Lleva tres años en activo y le crece la esperanza a un aproximado de noventa pacientes.
“El pequeño Maiquel, hace solo un año que se entrena y aún no camina”, dice su abuela. Pero, ¡monta solo en el caballo! y desde las bridas, sonríe al aplauso.
El grupo de especialistas del Centro, donde la Cultura Física lleva la primacía, es significativo. Reynaldo Alemán y Juan Miguel Fatjó, son Licenciados en Cultura Física y especialistas en equitación. Juan Manuel tiene experiencia como vaquero de rodeo y fisioterapeuta.
Los dos llevan tres años aproximados, en una praxis combinatoria físico cultural, que ha ayudado a estos pacientes en su rehabilitación.
Además de la utilidad por las características del caballo; por el ritmo de su trote, la equidad de sus movimientos, unido a factores cinéticos propios, Jardín de sueños, fundado por el doctor en Ciencias, Luis Pérez, ha adecuado un sistema de recursos artísticos, entre los que se encuentran, la poesía, la música, el baile y la plástica, con resultados muy positivos.
Marta Carbó Gallardo, maestra de la escuela especial Nguyen Van Troi, comenta la vinculación de esa escuela con el Centro. Su elección es por cercanía y las características de los alumnos.
“Empezamos a traerlos, primero en marcha, después en coche, y así fuimos estimulando y logramos que esos niños ya caminaran al final, un proceso de iniciativa propia”, explica.
Señala que comenzaron con poco apoyo por parte de las instituciones. Solo el amor de maestra y la entrega de los especialistas del Centro. “Hacíamos gimnasia matutina cuando llegábamos, celebrábamos cumpleaños colectivos a todos los niños, hacíamos la monta, y por último, los ejercicios, según el diagnóstico y la dificultad que tenían”.
Luego llegaron los Instructores de Arte y quedaron dispuestas las especialidades artísticas antes mencionadas, teniendo en cuenta el público receptor. Con estas, comenta Marta, se trabaja desde el defecto del niño, enseñándole a sentir la utilidad para luchar contra sus propias limitaciones y enfrentar la vida. Es un trabajo sistemático, resultante a largo plazo y especialmente positivo con la ayuda de los padres.
Con niños desde seis hasta catorce años, alumnos desde primero hasta cuarto grado, Jardín de sueños, logra entre canciones, poemas, representaciones corporales y creaciones de artes plásticas, la comunicación que probablemente el medicamento no cubre; la sonrisa, la alegría, el sueño que les revela el sentido de lo humano y la utilidad que se desprende de cualquiera de esas vidas, aún por vivir.






